1. Inversión en Crecimiento
Las acciones de crecimiento pertenecen a empresas con alto potencial de expansión. Aunque pueden ofrecer retornos elevados, suelen implicar una mayor volatilidad.
2. Inversión en Valor
Las acciones de valor son aquellas que se negocian a un precio inferior a su valor intrínseco. Esta estrategia busca capitalizar la discrepancia entre el precio de mercado y el valor real de la empresa.
3. Inversión en Dividendos
Invertir en acciones que pagan dividendos proporciona ingresos periódicos. Este tipo de inversión es adecuado para quienes buscan flujo de efectivo constante.
4. Inversión en Índices
Las inversiones en índices permiten diversificar automáticamente en una variedad de acciones, reduciendo el riesgo individual de cada empresa.
5. Inversión en Sectores Específicos
Focalizarse en sectores específicos puede aprovechar las tendencias del mercado, aunque incrementa la exposición a riesgos sectoriales.